Calculamos nuestro impacto ambiental mediante un método muy riguroso. De hecho, no sabemos de ninguna otra empresa del sector que lleve tan lejos el cálculo, la verificación y la divulgación de sus emisiones de carbono. No solo informamos de la huella de carbono de nuestras instalaciones, sino que también incluimos la de nuestra cadena de suministro. Y no usamos modelos de cálculo estándares del sector: nuestro análisis abarca el ciclo completo del producto y evalúa la huella de carbono generada a lo largo de toda su vida, para que nada se quede fuera de la cuenta. Esto se hace sumando las emisiones que se han generado durante la fabricación, el transporte, el uso y el reciclaje de los productos, así como las procedentes de nuestras instalaciones. Las mejoras son constantes como también lo son los informes que publicamos, incluso cuando los resultados no son tan buenos como desearíamos.

Siempre estamos buscando formas más precisas de analizar el ciclo de vida de nuestras emisiones de gases de efecto invernadero. Y cuando los datos revelan que un material, proceso o sistema tiene un impacto negativo importante en nuestra huella de carbono, volvemos a examinar su diseño. Por ejemplo, estábamos usando métodos estándares del sector para valorar nuestras emisiones de aluminio, pero como es un material que utilizamos en muchos productos, decidimos llevar a cabo un estudio a fondo de nuestros proveedores. Este estudio reveló que las emisiones relacionadas con la fabricación de nuestras carcasas de aluminio eran casi cuatro veces superiores a lo que pensábamos, así que hemos actualizado los datos para que los resultados sean más exactos. Como consecuencia, en 2013 nuestra huella de carbono no solo no disminuyó como esperábamos sino que aumentó. Si no hubiéramos cambiado nuestra metodología, nuestras emisiones habrían bajado un 10%. Nos hemos propuesto reducir nuestras emisiones de gases de efecto invernadero y seguiremos apostando por nuestra propia herramienta de análisis para impulsar el cambio.

Nuestro objetivo es abastecer todas nuestras oficinas, tiendas y centros de datos con energías renovables: solar, eólica, minihidráulica y geotérmica (obtenida directamente del calor interno de la Tierra). Diseñamos nuevos edificios y renovamos los que ya tenemos para que usen el mínimo posible de electricidad. Invertimos en nuestras propias infraestructuras de producción energética y trabajamos con varios proveedores de energías renovables. A día de hoy en 2014, el 73% del suministro energético de nuestras instalaciones procede de fuentes renovables: el 86% en el caso de nuestros campus y el 100% en el de nuestros centros de datos.

Ninguno de nuestros centros de datos produce emisiones de gases de efecto invernadero porque todos ellos utilizan energía 100% renovable —ya sea solar, eólica, minihidráulica o geotérmica— que procede de fuentes propias o cercanas. Los centros de datos alojan servicios como Siri, iTunes Store, App Store, Mapas y iMessage. Por eso cada vez que alguien busca una canción en iTunes, instala una app del Mac App Store o descarga un libro de iBooks, Apple utiliza la energía que proporciona la naturaleza misma. Y los ahorros de energía van más allá del propio centro de datos, porque no hay un material físico que fabricar, embalar o transportar.


http://www.apple.com/es/environment/
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